AA.VV
Metáforas del encuentro. Entre el cielo y la tierra. Echar raíces o tener alas. La zona intermedia · La formación del psiquismo humano. El relato de nuestra humanización: El viaje de la vida. La pérdida y la ganancia. La biología interpretada · Una mirada introspectiva. Breve recorrido de la memoria. Ludobiografías cruzadas. Contextos no formales · Fundamentación artística. La estética lúdica y el impulso del juego. El vaivén del juego y el arte. El vínculo entre el juego y el arte · Fundamentación pedagógica. Del sentido pedagógico. Configuración simbólica del espacio lúdico. Entrar en la zona intermedia (habitantes versus visitantes) · Relatos del imaginario infantil. Traspasar el umbral. «Una espada para luchar». Matar al padre · Epílogo. Buenos tiempos para la lúdica. Plegaria del estudiante. La lúdica expandida. Identidades lúdicas
Tras la publicación del libro El juego simbólico (2011) en el que se invitaba a (re)descubrir el significado de las
acciones lúdicas que los niños y niñas realizan en contextos relacionales que son configurados con una intención
estética, los autores revisan ahora la propuesta de las instalaciones de juego, concebidas como el lugar del símbolo
en el que la infancia puede expresar libremente su imaginario a través de un relato comunitario que es metáfora
de los diferentes encuentros con el mundo. El recorrido compartido de esta narración se articula desde la
convergencia entre diferentes aportaciones, psicopedagógicas y referencias del arte contemporáneo, que
fundamentan el sentido de este trabajo pensado para profesionales, investigadores y estudiantes del ámbito
educativo, social o artístico, interesados tanto en la dimensión simbólica de los espacios y de los objetos, como en
la posibilidad transformadora del juego.
Las instalaciones de juego, o lugar del símbolo, proponen el descubrimiento de todo lo que el relato lúdico
comunica (la valentía, el temor o el cuidar y ser cuidado) desde la mirada, la escucha y el acompañamiento de la
infancia. Así, el juego es ficción de ficciones porque a través de él intentamos explicar y explicarnos la vida
imaginando historias colectivas que hablan de todos los pronombres posibles: el yo, el tú, el nosotros y hasta el
ellos lejano y desconocido; ámbitos de encuentro que convierten lo diferente en confiable y lo ajeno en propio.
Entonces, jugar es y será siempre nuestro destino.